Querida Giralda,Hoy parece que brilla algo más el sol después de una tarde de inauguración de mi diario en la que todo eran sombras. Como ves, me he tomado muy a pecho mi palabra y aquí estoy, sentado frente al ordenador dedicando un poco de mi tiempo a conversar contigo, pero tú no estás tras la ventana, como cuando tecleo, con mi dedo frenético, en casa. Aquí donde trabajo no hay Giralda, hay un bloque de pisos, feo la verdad, y muchos balcones, donde de vez en cuando sale alguna o alguno desempeñando sus funciones de amos de casa.
Las cosas en mi parcela personal parecen seguir revueltas, a pesar del acercamiento nocturno y con alevosía que tuve ayer con mi media naranja o, en este caso, limón, por lo de los malos rollos. Supongo que todo es cuestión de comunicación, tu sabes, de decir y exorcizar las cosas, para que dejen de ser únicas y exclusivas, las más importantes del mundo, y pasen a la cotidianidad. Lo que me molesta de todo, supongo, aunque cada uno tendrá su versión, es que para determinados temas, y perdona que no entre mucho en detalle, no se me tome mucho en cuenta y sólo se piense en su ombligo, haciendo y deshaciendo cuando a él le place y cuando no, que nos jodan a los demás, por muchas ganas que tengamos de hacer o deshacer. Sé y no lo voy a hacer, que no se puede obligar a nadie a hacer algo que no desea, pero en el tema a tratar, no creo que le pida que vaya corriendo a la luna y baje en una misma noche.
Creo, querida giralda, que todo es producto del malestar creado con la situación y que cuando todo fluya las opiniones serán diferentes. Esto es un recalentamiento, no global, emocional, por una serie de circunstancias no fructíferas que se han sucedido en mi vida en los últimos días, complicando una faceta de nuestra relación, que ya de por sí suele ser complicada. Creo que debo enfriar más mis pensamientos y darle la importancia que tiene algo que es un complemento de nuestras vidas, anteponiendo la cena a dos a la cena con amigos.
Ahora solo me importa que en casa todo vuelva a la normalidad y corregir estas manchas que complican la convivencia y la vida diaria. Este tipo de cosas hay que cogerlas con pinzas, con cuidado y sin dobleces. Sólo importamos nosotros y lo demás es complementario.
P.D.: Como sevillanos que soy, no sevillista, ya que mi corazón es más verdiblanco, felicitar al Sevilla y todos los sevillistas porque hoy es un día grande para la ciudad.

1 comentario:
Me hace ilu inaugurar yo la sección de comentarios (creo que no ha habido ninguno todavía). Ya te lo he dicho, pero felicidades otra vez por esta nueva ventana al mundo.
Qué te voy a decir que no sepamos ya de las relaciones de pareja. Pero cuando todo eso te atormente, se lo cuentas a la Giralda o me lo cuentas a mí, que soy algo más que aquella que está a dos metros, hablándote por el messenger... :D Besitos.
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